Lo que no cuesta no se valora

EDITORIALISTA INVITADO
Juan Manuel Ramos en EL NORTE 25 Oct. 2020

La pandemia ocasionada por el Covid-19 sigue, y el panorama en materia de salud está lejos de volver a la normalidad que conocíamos. Europa enfrenta una crisis, Estados Unidos tiene números al alza récord y en nuestro País ya hay al menos un Estado que volvió al encierro... Nuevo León podría ser el siguiente. Hay que seguir extremando precauciones y siendo corresponsables.

En materia económica, de acuerdo con expertos de la iniciativa privada, la situación no pinta nada bien para el 2021, ni para el País ni para Nuevo León.

En el ámbito público ya hemos escuchado decir al Secretario de Hacienda que se acabaron los "guardaditos" y al Gobernador Jaime Rodríguez y al Secretario de Finanzas que no hay de dónde sacar más dinero en el año que viene.

Aun con toda la información y escenarios que no pintan bien, la Comisión Estatal Electoral (CEE) aprobó el viernes pasado incrementos descomunales a los topes de campaña de Nuevo León para 2021 quedando así: 69 por ciento más para diputación local, 68.8 por ciento para alcaldía y 44.5 por ciento para Gubernatura.

Las personas que se postulen podrán gastar hasta 72.1 millones si compiten por la Gubernatura. Para municipios, el total entre los 51 municipios sería de de 61.3 millones y 40.9 para los 26 distritos locales.

Cuanto mayor sea el tope, mayor será el gasto. Legal e ilegal. Desgraciadamente para los ciudadanos esto no siempre se traduce en mejores o innovadoras campañas.

Existen varios problemas con elevar el tope de gasto. Uno de ellos es que la autoridad encargada de la fiscalización es tardada en dar a conocer los resultados y lo peor del asunto es que si el ganador lo hace por un amplio margen ni siquiera se le da seguimiento necesario o se ventilan las posibles anomalías.

Si los resultados de la fiscalización son tardados las eventuales sanciones los son aún más y a veces no llegan. Para muestra, hay varios botones: Caso Monex o Pío y sus bolsas con dinero, y en otros más locales tenemos a las broncofirmas o la misma repetición de la elección de Monterrey en 2018 (por exceso de trampas).

El incremento del tope de campaña es además alarmante. El informe "Dinero bajo la Mesa", presentado en mayo de 2018, y realizado por Integralia y Mexicanos Contra la Corrupción, reveló que por cada peso que se ve, hay 15 por debajo de la mesa. De ese tamaño es el financiamiento y gasto ilegal en las campañas electorales de nuestro País, y Nuevo León no es la excepción.

Tomando en cuenta "Dinero bajo la Mesa", una campaña a gobernador en Nuevo León costaría mil 081 millones, 919 millones la de las 51 alcaldías y hasta 613 millones la de las 26 diputaciones locales de mayoría.

Los números impactan, primero porque parece que los únicos que vemos una situación inestable somos los ciudadanos de a pie, las personas que han tenido que afrontar rebajas en sus salarios, los micro, pequeños y medianos empresarios que son quienes finalmente, con el pago de los impuestos, son los que mantenemos al elefante reumático que es el Gobierno.

Segundo, porque aquí parece aplicar que lo que no cuesta no se valora, por ello deberíamos preguntarles a los órganos electorales y a los partidos políticos, a los que pagamos establecimientos, choferes, vehículos, gasolina, asesores de asesores y hasta el café y el azúcar: ¿han cuidado del dinero que les transferimos vía impuestos? ¿Para qué quieren más? ¿Están o no están con los ciudadanos? Si quieren más dinero para derrocharlo, ¿entonces qué les diferencia del López que tanto critican?

Si el Gobierno federal está buscando de dónde hacerse de recursos y el Gobierno estatal ha dicho que no tiene y no habrá más, ¿de dónde estarán pensando los comisionados electorales que llegará el dinero?

¿Aprobarán el Congreso y los partidos la solicitud de presupuesto que haga la Comisión Electoral? ¿Nos recetarán incrementos de impuestos locales o de derechos? ¿Obligarán al Estado a endeudarse?

Así las cosas, el año próximo nos pondrá a prueba, una vez más, como sociedad, pues al estrés de salud y económicos causado por el Covid-19, tendremos que sumar el estrés que vendrá con el proceso electoral.

El autor es director de Redes Quinto Poder IDEA.
jmr@redesquintopoder.org

Opinión Invitada - 25 de Oct - Vía @elnorte https://elnorte.com/BUyRsn